El proyecto del Nou Palau Blaugrana: Sang Culé, Dracs y Penya Meritxell opinan

 

El proyecto del nuevo Palau Blaugrana próximamente cogerá forma a partir del próximo año y si bien desde el punto de vista arquitectónico se debe tomar el asunto como una oportunidad también debería considerarse como tal desde el punto de vista del aficionado. El Palau es un recinto con mucha mística, escenario de partidos  en la retina de cualquier persona con sentido de pertenencia azulgrana -de cualquier disciplina deportiva que ha acogido no solo baloncesto-, en palabras de Nacho Solozabal -uno de los pocos jugadores que tienen su dorsal retirado en la parte alta del pabellón- el Palau es un santuario. Es por eso que a la hora de plantearse la construcción de un nuevo escenario deportivo que se tiene que recoger la simbología que lo ha caracterizado, lo que significa para aquellos aficionados y quién mejor puede describir esas sensaciones son ni más ni menos que los grupos de animación del baloncesto azulgrana. Tan necesitados, tan olvidados.

Si desde el punto de vista arquitectónico al ponerse uno en contacto con voces autorizadas en la arquitectura contemporánea de este país pude comprobar un estado de ánimo de ilusión por el proyecto, un servidor desgraciadamente no puede opinar lo mismo desde el punto de vista de los grupos de animación del Palau Blaugrana, en concreto de Sang Culé, Dracs y la Penya Barcelonista Meritxell, los tres grupos más representativos y relevantes del baloncesto azulgrana, tres entes distintos que quizás tengan una forma diferente tanto de ver como de ejercer el barcelonismo en el Palau pero que comparten las mismas inquietudes: animar a los equipos que juegan de azulgrana en el Palau.

El sentimiento generalizado es de resignación por el proyecto, en definitiva desde la directiva no se les tiene en cuenta a excepción de la creación de “el consell del Palau” donde estas entidades expresan sus ideas al club atendidos por Manolo Flores. Al margen de estas reuniones periódicas, desde los grupos de animación lamentan que las directivas -no sólo la actual- a pesar que puedan atender sus opiniones luego hacen caso omiso a ellas. Un ejemplo reciente que razona Joaquim Ruiz de Sang Culé es que de las nuevas condiciones de los abonos nos tuvimos que enterar por la prensa”. No es un tema baladí puesto que lo primero que me exponen tanto Joaquim Ruiz como Jordi Salsas de Penya Meritxell es que no vale la pena gastarse tantos millones en un nuevo pabellón, porque no lo llenaremos”. La asistencia al Palau, a pesar del incremento esta temporada es de 5.500 personas, contra el Blancos de Rueda de Valladolid se acercaron al Palau 4.600 aficionados, teniendo en cuenta que el partido no era retransmitido en directo por ninguna cadena televisiva.

No es nueva esta situación, para Jordi Salsas un aspecto importante radica en la obligación del abonado a inscribirse como socio del Barça, antes en el proyecto con Bodiroga, Pesic y compañía el Palau se llenaba cada día, pero desde que la directiva de Laporta impuso la obligación de ser socio del Barça la afluencia cayó en picado”. Hace cuatro años la afluencia media al Palau era de 3.700 personas en la mayoría de partidos para una media total de 5.000, como si de un equipo de nivel LEB se tratara. Para Jordi Salsa esa decisión fue un desastre, piensa que en el Barça de baloncesto está todo inventado, y Salvador Alemany ya puso esta condición y la tuvo que retirar porque afectaba negativamente, pero la directiva de Laporta en su momento no nos hizo caso”. Para Salsas es decisivo el hecho de que “las directivas no entienden el público del Palau, aplican ideas que a primera vista pueden parecer interesantes pero a la larga no resultan beneficiosas”.

Los grupos de animación intentan exponer sus puntos de vista pero llegan a un punto en el que reconocemos que estamos cansados, necesitamos cuatro años para que ellos se den cuenta de lo que decimos”. Resignación a la indiferencia, Joaquim Ruiz lamenta que te dan la palmadita en la espalda, te escuchan pero luego hacen lo que les da la gana y es que para Toni Valle el problema no es ni será el pabellón sino las políticas que se aplican”, luego Salsas cuenta con que al final se darán cuenta y volverán a la política de Salvador Alemany, una política que no de espaldas al basket”.

A los grupos de animación la construcción del nuevo recinto más que animarlos les preocupa. Esto es lo sorprendente. Muchos piensan que la directiva se toma el asunto como una obligación -la normativa Euroliga lo exige- que no como una oportunidad “lo cierto es que lo podríamos considerar una oportunidad si se hace con la intención de captar gente joven para enfocar nuevos proyectosrazona Valle que es partidario de ofrecer precios reducidos para adolescentes señalando también que “la política de buscar un abonado con mayor poder adquisitivo ha sido errática en el Palau pero sería más grave si se pretendiera lo mismo en el nuevo recinto, es más no tiene sentido ofrecer en un nuevo Pabellón el mismo producto al mismo mercado“. Todos los grupos desean que el club se posicione y realice en un futuro un buen trabajo de promoción a base de precios reducidos, Valle es partidario en esta política porque “el baloncesto siempre se ha enfocado a los jóvenes, no puede ser que un partido ayer contra el Valladolid cueste 20€”.

Un nou Palau con entradas populares no tiene por qué repercutir negativamente en las taquillas, según la memoria del club de la temporada 2009-10-la última no está disponible- los ingresos de ticketing de la sección de baloncesto fueron de 961.000€, teniendo en cuenta que se disputaron los 17 partidos de la fase regular de la ACB, los cinco de la primera fase de Euroliga, los tres de Top 16, los de play offs de cuartos de final de Euroliga, la Final Four, la Copa del Rey, los partidos de play offs de la liga Endesa hasta el final. Sólo con poner 5.000 entradas a 5€ el club generaría en el nuevo recinto 625.000€ más de lo recaudado en esa temporada y sin contar play offs ni de Euroliga ni de ACB ni los ingresos de la Copa del Rey ni de hipotéticas Final Four.

Es importante para los grupos de animación generar nuevas políticas, “nos preocupa un nuevo recinto que esté vacío por el bajo nivel de animación que se pueda registrar; los jugadores ni se podrían enterar de nuestra existencia” reconoció el portavoz de Sang Culé, mientras que el portavoz de la Penya Meritxell  afirmó que me sabría mal que se hiciera un nuevo Palau y que no se llenara nunca”. Los tres me recuerdan el fracaso de la experiencia de jugar en el Palau Sant Jordi, “sería insoportable volver allí manifestó Jordi Salsas, Toni Valle se muestra más categórico fue demencial

Todos al preguntarles qué nuevo recinto desearían coinciden “una réplica en grande del Palau, para Toni Valle el Palau es “mi casa, no puedo ser objetivo, cada gotera del Palau tiene su historia, si por mi fuera no lo cambiaría”, Joaquim Ruiz a la vez lamenta que “los nuevos pabellones en Europa son demasiado horizontales, el Palau, que sí es muy antiguo, es un recinto muy vertical y su segunda grada hace que la afición situada esté muy metida en la pista”. Todos hablaron de lo que no querían, un pabellón como el de Praga, como el Olímpic de Badalona, como el Sant Jordi o como el del Buesa Arena, “las gradas en Praga se alejan mucho de la pista” avisa Ruiz, mientras que en el Buesa Arena Salsas indicó que “los que estén en el nuevo anillo necesitarán prismáticos”, Toni Valle razona ante este hecho que “para hacer animación tenemos que estar cerca de la pista para contagiar al resto de los aficionados“.

Todos evocan al ambiente del Palau Blaugrana y tienen miedo de que la nueva construcción resulte – a pesar de una buena visibilidad- fría en el ambiente, “no queremos un pabellón yanky, queremos un Palau construido para el aficionado, diseñado para las secciones y no pensado para generar dinero reclama Joaquim Ruiz, ningún arquitecto quiere arriesgar pero queremos un Palau innovador, diferente al resto, no tiene que ser como el resto, tiene que ser nuestro y para nosotros desea Toni Valle, algo que coincide Salsas se tiene que tener en cuenta el factor humano a la vez que espera que no se imponga la moda de iluminar sólo la pista “el público tiene que ser visible, porque forma parte del espectáculo“, al hablar de ello con Valle se muestra mucho más expeditivo “para el club,  un pabellón con espectáculo en la grada siempre llama la atención, es de esto que se generan ingresos y no de la venta de entradas”.

Quieren participar en el proyecto, más que jueces quieren tener voz. Sentirse no sólo atendidos, sino que escuchen realmente sus peticiones. Nadie lo ha hecho desde el club “llevamos dos años esperando, sabemos que hay un proyecto y queremos tener opinión sobre este tema” avisa Valle mientras que Joaquim Ruiz insiste “ellos van por libre”. Son un activo de la sección y en el fondo el producto va dirigido a ellos como aficionados, Salsa es el más resignado las directivas pasarán, pero nosotros seguiremos estando.  El club gusta de vender el factor Palau, pero tal como define Toni Valle, “a los grupos de animación no se nos tendrá en cuenta pero…las noches mágicas del Palau son en parte generadas por nosotros”.

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